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El "mal gesto" que puede provocar dolor y secuelas

Si notas algo diferente, habla con tu médico

Queremos reflexionar sobre las lesiones provocadas por un "accidente" doméstico, entendido "accidente" como aquel movimiento o gesto que realizamos de forma voluntaria en tareas habituales: sacudir un escurridor en el fregadero, estirarse para coger algo del estante superior, mover un mueble, frotar una superficie con fuerza, girarse y estirar el brazo para coger algo del asiento posterior del coche, apoyar mal el pie al bajarse de él, ...


Y no incluimos situaciones externas a nosotros como que el perro pegue un tirón repentino durante el paseo, o resbalar por pavimento mojado o con hojas.


Aunque no somos conscientes, a lo largo del día realizamos innumerables movimientos de este tipo, corrientes y habituales, en los que intervienen músculos, huesos, articulaciones y tendones, de forma interconectada.


Por eso es importante recordar que nuestro cuerpo está diseñado para funcionar como un engranaje perfecto, y eso requiere que todos sus elementos estén en las condiciones correctas.


A veces, lo que llamamos "un mal gesto" (o también un gesto repetitivo, como limpiar los cristales) tiene pequeñas y menos pequeñas consecuencias que pueden resultar muy dolorosas, y en algunos casos incluso incapacitar para determinados movimientos.


Por ejemplo, algo tan sencillo como estirarse en la cama al despertar, según cómo se haga (los músculos están completamente relajados), puede provocar quizás un pequeño desgarro en la zona dorsal (entre otras), provocando un dolor incapacitante que nos va a impedir incluso mover el cuerpo (sentarse/levantarse, caminar, girar en la cama, ...) con normalidad.


Entre las lesiones que podemos tener en estas circunstancias cotidianas están los desgarros musculares, tendinitis, problemas en el manguito rotador (hombro), codo de tenista, esguinces, rotura de tendones, entumecimiento, hormigueos, ....


Por eso es tan importante acudir a tu médico en cuanto notes cualquier sensación de "mal" funcionamiento, sea molestia o directamente dolor, para que te haga un diagnóstico, valore su alcance y te plantee una solución.


Si esperas "a ver si se pasa solo", podría ocurrir que por una mala curación deje de funcionar correctamente, que acabe afectando al correcto funcionamiento de otros tejidos/órganos, o que incluso llegue a cronificarse.


Una molestia o un dolor muscular, o en una articulación, debe mirarse y tratarse lo antes posible.


Por eso, pide cita con el médico de tu compañía a la menor señal que percibas, y solicita un tratamiento de rehabilitación con nosotros para ayudarte a solucionarlo de la forma correcta.

Recuerda: la actividad física ayuda a mantener el cuerpo en las condiciones correctas para una buena salud.

Llámanos al 925 81 07 22. Cuidamos de ti para que puedas recuperar tu día a día




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